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Os presentamos la perspectiva del cineasta Samuel Sebastian sobre los talleres de arteterapia para personas con Alzheimer en el IVAM patrocinados por DKV Seguros.

¿Cual seria tu opinión al respecto, crees que el arte tiene un lugar en la transformación social y en la creación de nuevos valores y referencias que favorezcan actitudes y formas de comunicación más humanas y saludables?

Pensar que el arte puede cambiar la sociedad globalmente pienso que es algo aún utópico. Lo que sí es innegable es que el arte, cuando pone el foco en una persona o grupos de personas individuales, sí puede cambiar su manera de ver la vida, sus habilidades sociales e incluso tiene un alto valor terapéutico para la persona que realiza la obra de arte. Por ejemplo, en mi caso viví con particular dolor la muerte de mi madre, que era pintora, a causa del cáncer, lo cual me llevó a hacer una película en torno a nuestra relación los últimos días de su vida y sobre la pérdida de los seres queridos. Después muchos espectadores se han dirigido a mí para compartir lo que ellos vivieron también porque, después de todo, al final todos acabamos viviendo la pérdida de un ser querido. El arte además es una de las mejores herramientas para transmitir emociones, compartirlas y reflexionar en torno a ellas.

¿Como profesional, en tu trabajo y en los proyectos que realizas desde el ámbito de tu disciplina se visibiliza y manifiesta esta dimensión del arte y la creación, desde esta perspectiva social, participativa y comunitaria?

Sí, desde que comencé a hacer películas hace trece años, he enfocado mi trabajo a determinados grupos sociales que han sido siempre protagonistas de mis películas y documentales. De esta manera, he trabajado con entidades como la Plataforma Europea contra la Pobreza y Exclusión Social, Caritas, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, València AÀmbit, entre muchas otras. Mi último largometraje, La larga noche de la imaginación, nació de un taller audiovisual que realicé para la Comisión de Ayuda al Refugiado. A partir de él surgieron ideas para hacer una película que después rodamos y que ha sido vista en festivales de todo el mundo. Varios de los participantes en el rodaje después han sido actores en otras obras audiovisuales.

¿Podrías comentar algunas experiencias concretas que hayas, o estés llevando a cabo donde se observe cómo se pueden modificar criterios en relación al género, la inclusión, el aprendizaje, los valores etc , y los beneficios y dificultades que has observado en relación a las personas?

Además de los proyectos que he comentado, en 2009 realicé un documental Las migrantes, que analizaba la migración desde un punto de vista de género, algo que por entonces no era habitual. El documental se proyectó en TVE y recibió el premio al mejor documental valenciano, además de ser proyectado en varios festivales internacionales. Por otro lado, a través de las asociaciones que he mencionado y muchas otras, he desarrollado audiovisuales en los alumnos aprendían a manejar el lenguaje audiovisual como herramienta para contar historias, transmitir emociones, etc. Por ejemplo, para el programa RIU en Sueca (València) realizamos en 2013 un cortometraje en el que sensibilizábamos a los jóvenes sobre la violencia de género. Los alumnos eran protagonistas del corto y después, cuando lo difundimos, explicaban sus experiencias a otros alumnos. Por último, en la actualidad me encuentro preparando dos proyectos, uno sobre personas sin hogar y otro que relaciona la vida de una mujer con el arte y después lo que le sucede cuando sufre de Alzheimer.

¿Te parece que los museos están incorporando la misión de convertirse en espacios de integración y diversidad para colectivos desfavorecidos?

Indudablemente, sí. Hasta no hace mucho los museos eran espacios en los que se promovía un arte cuyo lenguaje distaba mucho de ser entendido por la mayor parte de gente. Sin embargo, poco a poco se produce un acercamiento entre las experiencias sociales y los museos, de tal manera que, por un lado, ese arte que hasta ahora resultaba incomprensible comienza a ser explicado a los espectadores y por otro lado, los museos comienzan a recoger las inquietudes sociales de la población y a plasmarlas en exposiciones y actividades que son de su interés.

¿Crees que plantear actividades dentro de la línea de museos de puertas abiertas y participativos como “El color de la Memoria en la Abstracción: talleres de arteterapia para personas con Alzheimer (AFAV)” que se está llevando a cabo el IDECART en el IVAM , patrocinado por DKV SeguroS es positivo? ¿Qué piensas que puede aportar?

Sí, entraría dentro de esas actividades que mencionaba antes en las que los museos recogen experiencias sociales y las plasman en sus exposiciones o actividades. En este caso el valor de estas actividades es doble, ya que visibiliza un tabú como es el Alzheimer al cual la sociedad no sabe dar respuesta. Desde mi punto de vista, estas actividades deben ir en una doble dirección, una enfocadas a personas que comienzan a padecer los síntomas de Alzheimer y sus familiares, con el objetivo de mantener, rescatar y visibilizar la importancia de la memoria, en particular dentro del contexto familiar (la memoria es la esencia del ser humano, al fin y al cabo), y la otra dirección, una muestra de obras que giren en torno al Alzheimer, quitándole ese estigma social. De esta manera, estas actividades cumplirán el objetivo de hacer reflexionar y al mismo tiempo hacer partícipes a los espectadores en torno a los temas de la memoria y el Alzheimer.